El fútbol mexicano, nuestro querido fútbol mucho se
puede decir sobre este tema: La corrupción, el arbitraje, el sistema de
competencia, las televisoras, entre otras pero lo que nos ocupa en este ensayo
es un gran dilema que puede generar confusión, del cual se pueden desprender
algunas preguntas ¿Por qué casi en cada torneo hay un campeón diferente? ¿Por
qué una semana goleas y la qué sigues pierdes? ¿Por qué el último lugar puede
ganarle al primero? Todas estas preguntas nos hacen dudar, y es precisamente
esa duda la que nos lleva al dilema y tema central de este ensayo: El fútbol mexicano es ¿mediocre o competitivo?
El gran culpable de esta duda entre la
mediocridad y la competitividad es el sistema de competencia. Si comparamos la
época actual con la pasada, había un gran dominio de un solo equipo que duraba
3,4 o hasta 5 años y en la época actual es muy difícil que se repita un mismo
equipo en la final, siempre llegan dos equipos distintos a la final, torneo con
torneo cambia, el gran cambio se dió en el tipo de competencia ya que de los
llamados torneos largos hemos pasado a los torneos cortos.El torneo largo propicia una mejor
competencia ya que es el que se usa en Europa, donde se desarrolla el mejor
nivel de futbol del mundo, y consiste en un solo torneo a lo largo del año en
el que se juega contra todos los equipos, y cuando se termina la primera vuelta
se realiza una segunda jugando de nuevo contra los mismos equipos pero ahora
jugando de visitante cuando te tocó de local y viceversa, el campeón es el que
al final de la segunda vuelta tiene más puntos. En México la mejor época
futbolística fue con este sistema, con los torneos largos fue como
sobresalieron los dos equipos con más afición en el país: América y Chivas, ya
que mantenían un gran nivel y año con año peleaban el título.
Los torneos cortos son dos distintos a lo
largo del año en el que califican los primeros ocho lugares de la tabla y se
juegan cuartos de final, semifinales y final de ida y vuelta. Calificaban los
primeros 10 lugares equivalente a más del 50%,
y del 1 al 6 pasaban directo y jugaban 7-10 y 8-9 un repechaje de ida y
vuelta para que los ganadores entraran como 7 y 8, a partir de ahí la liguilla
se jugaba normal y el criterio de desempate en el marcador global era el que
tuviera una mejor posición en la tabla. Eliminaron el repechaje pero todavía
había 3 grupos de 6 equipos, y pasaban los primeros 2 de cada uno y los 2
mejores terceros lugares, por lo que bastaba estar entre los 2 primeros lugares
de tu grupo para pelear por la liguilla. El equipo que más ha dominado en esta
clase de competencia es el Toluca ya que de sus 10 títulos, 7 han sido en este
formato y es el que más veces ha entrado a la liguilla desde quedo fija como el
sistema de competencia, aunque en los últimos 3 años los equipos del norte
como: Monterrey, Tigres, Santos y Tijuana han sido los grandes protagonistas.
Actualmente el sistema de competencia que rigue el futbol mexicano es el de los torneos cortos pero con algunas modificaciones que lo han hecho más competitivo, ya se eliminaron los grupos y pasan los primeros 8 lugares y ahora el primer criterio de desempate son los goles anotados de visitante. Lamentablemente, el descenso se sigue definiendo de la misma forma, pues sacan un porcentaje de efectividad de los últimos 6 torneos y al final del año desciende el último del porcentaje, en lugar de hacerlo como en el torneo largo, en el que descienden al final del año los últimos 3 lugares de la tabla general. La solución suena sencilla, cambiar el tipo de torneo y regresar a lo que proporcionaba un alto nivel, pero no es tan simple ya que a las verdaderas personas que manejan el futbol mexicano, es decir los dueños de los equipos y las televisoras se han enriquecido enormemente con la liguilla, para entenderlo podemos poner un ejemplo sencillo: en los cuartos y semis suben el precio de los boletos y en la final pueden hasta duplicarlos, asi que si vemos un partido regular, que no es una final, en el estadio Azteca los boletos en promedio valdrían 250 pesos y el estadio estaría con una entrada del 40-50 %, se podría dar un ingreso de aproximadamente 12 millones y medio de pesos solo en boletaje. Ahora cambiemos el entorno a una final de liguilla donde seguro saldrá un campeón, el estadio estará al 100% y duplicando el precio del boletaje en promedio costarán 500 pesos lo que daría unos ingresos de 50 millones de pesos. Por el lado de las televisoras la cantidad de los espectadores se puede incrementar hasta en un 200 ó 300 %, ya que no todas las personas ven un partido sabatino cualquiera, pero la final del torneo es vista en todo el país.La confusión entre ser un futbol mediocre o ser competitivo se genera al ver los partidos del torneo, puedes ver al último lugar ganarle al primero, ver campeón al octavo lugar o ver descender a un equipo que calificó a la liguilla. Esto nos puede hacer pensar que es un nivel muy reñido y competitivo, pero si queremos ver la realidad tenemos que compararlo con otros países y es ahí donde nos damos cuenta que México, en Sudamérica, nunca ha ganado una Copa Libertadores, ni un Mundial de Clubes, ni una Copa América. Si vamos a Centro y Norteamérica es el mandón de esa zona, ya que en el 95 % de las ocasiones gana la Concachampions, la Copa Oro y clasifica al Mundial en los primeros 3 lugares. Cuando lo comparamos a nivel mundial nos damos cuenta que algo está pasando y los resultados van bajando de calidad progresivamente cuando los jugadores saltan de las categorías menores a la categoría mayor, ya que en la modalidad Sub 17 ha sido campeón mundial 2 ocasiones, en la Sub 20 se ha conseguido un tercer lugar y en la selección mayor lo más lejos que ha llegado México es a Cuartos de final. Por lo que se puede concluir que internamente hay mucha competencia en la liga mexicana, en Norte y Centroamérica México es una potencia, pero en Sudamérica, Europa y en el resto del mundo es, simplemente, un país poco competitivo.En mi opinión hay solución, pero para lograrla hay que entrar en conciencia y dejar esas malas costumbres del futbol mexicano como la multipropiedad, las decisiones tomadas por las televisoras, el pacto de caballeros, el egoísmo y la avaricia, hay que poner primero a nuestro futbol y dejar de buscar llenar los bolsillos excesivamente a costa de lo deportivo. La solución es copiar el esquema Europeo paso por paso, sin omitir nada y los resultados se irán dando poco a poco y eventualmente se llevará a México a un nivel mundial muy competitivo, justo en donde los queremos ver.
Los torneos cortos son dos distintos a lo
largo del año en el que califican los primeros ocho lugares de la tabla y se
juegan cuartos de final, semifinales y final de ida y vuelta. Calificaban los
primeros 10 lugares equivalente a más del 50%,
y del 1 al 6 pasaban directo y jugaban 7-10 y 8-9 un repechaje de ida y
vuelta para que los ganadores entraran como 7 y 8, a partir de ahí la liguilla
se jugaba normal y el criterio de desempate en el marcador global era el que
tuviera una mejor posición en la tabla. Eliminaron el repechaje pero todavía
había 3 grupos de 6 equipos, y pasaban los primeros 2 de cada uno y los 2
mejores terceros lugares, por lo que bastaba estar entre los 2 primeros lugares
de tu grupo para pelear por la liguilla. El equipo que más ha dominado en esta
clase de competencia es el Toluca ya que de sus 10 títulos, 7 han sido en este
formato y es el que más veces ha entrado a la liguilla desde quedo fija como el
sistema de competencia, aunque en los últimos 3 años los equipos del norte
como: Monterrey, Tigres, Santos y Tijuana han sido los grandes protagonistas.Actualmente el sistema de competencia que rigue el futbol mexicano es el de los torneos cortos pero con algunas modificaciones que lo han hecho más competitivo, ya se eliminaron los grupos y pasan los primeros 8 lugares y ahora el primer criterio de desempate son los goles anotados de visitante. Lamentablemente, el descenso se sigue definiendo de la misma forma, pues sacan un porcentaje de efectividad de los últimos 6 torneos y al final del año desciende el último del porcentaje, en lugar de hacerlo como en el torneo largo, en el que descienden al final del año los últimos 3 lugares de la tabla general. La solución suena sencilla, cambiar el tipo de torneo y regresar a lo que proporcionaba un alto nivel, pero no es tan simple ya que a las verdaderas personas que manejan el futbol mexicano, es decir los dueños de los equipos y las televisoras se han enriquecido enormemente con la liguilla, para entenderlo podemos poner un ejemplo sencillo: en los cuartos y semis suben el precio de los boletos y en la final pueden hasta duplicarlos, asi que si vemos un partido regular, que no es una final, en el estadio Azteca los boletos en promedio valdrían 250 pesos y el estadio estaría con una entrada del 40-50 %, se podría dar un ingreso de aproximadamente 12 millones y medio de pesos solo en boletaje. Ahora cambiemos el entorno a una final de liguilla donde seguro saldrá un campeón, el estadio estará al 100% y duplicando el precio del boletaje en promedio costarán 500 pesos lo que daría unos ingresos de 50 millones de pesos. Por el lado de las televisoras la cantidad de los espectadores se puede incrementar hasta en un 200 ó 300 %, ya que no todas las personas ven un partido sabatino cualquiera, pero la final del torneo es vista en todo el país.La confusión entre ser un futbol mediocre o ser competitivo se genera al ver los partidos del torneo, puedes ver al último lugar ganarle al primero, ver campeón al octavo lugar o ver descender a un equipo que calificó a la liguilla. Esto nos puede hacer pensar que es un nivel muy reñido y competitivo, pero si queremos ver la realidad tenemos que compararlo con otros países y es ahí donde nos damos cuenta que México, en Sudamérica, nunca ha ganado una Copa Libertadores, ni un Mundial de Clubes, ni una Copa América. Si vamos a Centro y Norteamérica es el mandón de esa zona, ya que en el 95 % de las ocasiones gana la Concachampions, la Copa Oro y clasifica al Mundial en los primeros 3 lugares. Cuando lo comparamos a nivel mundial nos damos cuenta que algo está pasando y los resultados van bajando de calidad progresivamente cuando los jugadores saltan de las categorías menores a la categoría mayor, ya que en la modalidad Sub 17 ha sido campeón mundial 2 ocasiones, en la Sub 20 se ha conseguido un tercer lugar y en la selección mayor lo más lejos que ha llegado México es a Cuartos de final. Por lo que se puede concluir que internamente hay mucha competencia en la liga mexicana, en Norte y Centroamérica México es una potencia, pero en Sudamérica, Europa y en el resto del mundo es, simplemente, un país poco competitivo.En mi opinión hay solución, pero para lograrla hay que entrar en conciencia y dejar esas malas costumbres del futbol mexicano como la multipropiedad, las decisiones tomadas por las televisoras, el pacto de caballeros, el egoísmo y la avaricia, hay que poner primero a nuestro futbol y dejar de buscar llenar los bolsillos excesivamente a costa de lo deportivo. La solución es copiar el esquema Europeo paso por paso, sin omitir nada y los resultados se irán dando poco a poco y eventualmente se llevará a México a un nivel mundial muy competitivo, justo en donde los queremos ver.
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